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viernes, 2 de diciembre de 2011

58 ª etapa Carchelejos-Frailes


18 de noviembre de 2011


- Distancia:                                        36,00 km.
- Tiempo total con paradas:          10 horas
- Ascenso acumulado:                     1.485 m.
- Descenso acumulado:                   1.306 m.
- Altura máxima.:                                1.491 m.
- Altura mínima:                                 785 m.
-Señalización:                                    Escasa
-Valoración                                         8,5

                Una etapa, larga, dura y bonita la realizada  el día de hoy pero comencemos por el principio. Después de la ya clásica tostada de aceite y ajo, salimos de Carchelejos casi amaneciendo, por la bonita calle de San Marcos ya en fuerte ascenso, a la salida hay una flecha indicadora, nos dice que vamos acompañados del sendero SL A-55 que se dirige a los Llanos de Palomares.
Calle de San Marcos

                Una antigua calzada nos separa del pueblo poco a poco, ascendiendo entre algunos chaparros que se van trasformando en campos de olivos, el camino zigzaguea por una pista que asciende suavemente hasta alcanzar los Llanos de Palomares,
Llanos de Palomares
 ponemos el corazón a ritmo normal en el llano hasta llegar a una carretera que tomamos a la izquierda durante un par de kilómetros y que abandonamos por un camino a la derecha que se dirige hasta el Cotijuelo, un cortijo que vamos viendo tiempo atrás, 
El Cortijuelo
 unos metros antes de llegar a él hay una portilla a la izquierda que tenemos que abrir ¡ojo a esto! y descender un poco por un pequeño valle hasta que veamos alguna indicación que nos lleva por un sendero hasta una colladeta evidente que tenemos enfrente, a partir de aquí el camino es espectacular, el sendero desciende en zigzag hasta el fondo del barranco con vistas del pantano de Quiebrajano.
Comenzamos el descenso
Bajando al fondo del barranco
Embalse de Quiebrajano
Buen observatorio
 El fondo del barranco coincide con la cañada del Sabinar, hacemos una parada para descansar junto a una pasarela de madera que cruza el barranco de Valdearazo, seguimos el margen derecho del barranco por un sendero a media ladera que a veces tiene que salvar placas de roca un tanto peligrosas en periodo de lluvia, ningún problema en seco.
Cuidado con las placas
 Algunas sabinas crecen entre los pinos, al fondo los árboles de ribera han sido diezmados por las madereras. Alcanzamos una pista que cruza el río por un vado para seguirlo durante largo tiempo por el margen izquierdo, grupos de forestales recortan los pinos cuyas ramas se acercan a la pista. Llegamos al cortijo de Prados Bajos donde hacemos una pequeña parada para rellenar las cantimploras. Dejamos a la derecha el cortijo de Valdearazo y más adelante el derruido cortijo de Valdearacillo, a partir de aquí la pista se inclina y asciende fuertemente, así llegamos al cortijo de Alamillo con fuente y pilón donde metemos nuestros pies recalentados, comemos con los pies metidos en la pila, un mastín del cortijo se acerca buscando alguna propina de para él.
Refrescando los pies

Cortijo del Alamillo. No parece alegre cuando nos vamos
                Toca continuar, seguimos en fuerte rampa, la pista gira a la izquierda, nosotros tenemos que seguir de frente, esto gracias a un pastor que desde lejos nos avisa que dejemos la pista porque daríamos mucha vuelta, los últimos metros de desnivel hasta el Puerto de los Alamillos los hacemos por una vieja pista en desuso.
Pepe sube desde el cortijo del Alamillo

                Al llegar al puerto creemos que nuestro ascenso ha terminado pero nada de nada, tomamos a la derecha un camino semiperdido que poco a poco se va perdiendo del todo y hay que ir adivinando por la escasez de señalización hasta llegar a una pista que en pocos metros asciende hasta una cumbre con bonitas vistas.
Al otro lado y al fondo tenemos el cortijo de Peñas Rubias, nosotros debemos descender buscando una cañada que al final encontramos y que poco a poco se transforma en camino de buen piso y que es el camino que se ve desde la cumbre.
Cortijo de Peñas Rubias

Bordeamos el pico Paredón y los cerros siguientes con sus molinos eólicos, la pista es cada vez más amplia, dejamos algunos cortijos a la derecha del camino para hacer una parada en el cortijo del Olivo. El frío arrecia y comienza a echarse la noche, nos abrigamos y colocamos los frontales, el cielo a la vez va oscureciendo.
Seguimos ahora por la cañada del portillo del Espinal hasta alcanzar dicho portillo y donde tomamos la carretera que viene de Frailes, comenzamos a descender, ya de noche y viendo las luces de Frailes al fondo del valle. Comienza a llover y tenemos que parar para sacar los equipos de agua, los trabajadores del campo regresan a la vez a Frailes y la carretera sin pintar y sin arcén se vuelve peligrosa, Jose Luis va en cabeza con el frontal y yo en cola con el piloto rojo, Pepe va en medio. Gran descanso a la entrada de Frailes, ya íbamos un poco agobiados con los coches, buscamos el Hostal La Posá, entramos en el bar que tiene encendida una gran chimenea, nos quitamos la ropa empapada y tomamos una cerveza antes de subir a la habitación, buenas tapas como siempre acompañan a la cerveza en esta zona, el dueño del hostal viendo en las condiciones que llegamos y el equipaje que portamos tuvo la amabilidad de darnos tres habitaciones individuales en vez de una triple que teníamos contratada, y por el mismo precio, cosa que le agradecemos, subimos a ducharnos y bajamos a disfrutar de la chimenea y de la cena.

Alojamiento:       Hostal La Posá                 rel. Cal/precio                    7
Cena:                   Hostal La Posá                  rel. Cal/precio                  6
Desayuno:          Hostal La Posá                 rel. Cal/precio                  6